Por Diego Alfredo Hinojosa

De qué va la conversación:

Lo monetario: la tasa actual es el resultado de quince recortes desde marzo de 2024, cuando estaba en 11.25 por ciento, y hoy funciona como pausa ante un entorno externo que Banxico no controla, entre ellos el alza del crudo por el conflicto entre Irán y Estados Unidos.

Lo cambiario: el exportador cobra en dólares y paga buena parte de sus costos en pesos. Cuando el peso se aprecia, el margen cae sin que la empresa haya vendido menos ni contratado a nadie más. En el ejemplo del texto, una apreciación de 3.8 por ciento produce una caída de 12 por ciento en la utilidad, porque el bloque de costos en pesos no se mueve con el tipo de cambio.

Lo que suele confundirse: el programa IMMEX es un beneficio arancelario y aduanero, no una cobertura cambiaria. Los insumos se siguen pagando en dólares, de modo que una empresa sin IMMEX tiene la misma exposición al tipo de cambio, solo que además paga arancel.

Lo que hay que medir: el efecto neto depende de la fracción del costo total denominada en pesos. A menor contenido nacional, menor amplificación; a mayor contenido nacional, la caída del margen se amplifica. Ese porcentaje, y no la tasa de Banxico ni el tipo de cambio por sí solos, es el que define el caso de cada empresa.

Por Diego Alfredo Hinojosa

¿Cuál es el tema?

En un comunicado de prensa el 6 de agosto, la junta de gobierno del Banco de México determinó la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 6.50 por ciento. Se trata de dos juntas seguidas sin movimiento: la misma tasa de 6.50 por ciento se determinó el 25 de junio y fue considerada la apropiada para enfrentar los retos macroeconómicos. Por ejemplo, el alza de precios del petróleo por el conflicto entre Irán y Estados Unidos. 

La Tasa de Interés Interbancaria actual es el resultado de 15 recortes desde marzo de 2024, cuando la tasa estaba en 11.25 por ciento. Sin embargo, no fueron 15 recortes iguales. Once fueron de 25 puntos base, y cuatro fueron de 50 puntos base entre febrero y junio de 2025, en cuatro juntas seguidas. Es decir, en cinco meses Banxico recortó 200 puntos base. También hubo pausas, pero no en ese tramo. Las pausas fueron en mayo y junio de 2024, cuando la inflación todavía no cedía, y en febrero de 2026. El último recorte fue el 7 de mayo de 2026 y llevó la tasa a 6.50 por ciento, el nivel más bajo desde marzo de 2022.

¿Por qué es relevante? 

Por el peso fuerte. La manufactura de exportación cobra en dólares y paga buena parte de sus costos en pesos. Por ejemplo, si una empresa vende a un cliente en Estados Unidos, le pagan en dólares. Sin embargo, se paga en pesos la nómina, la luz, el agua, la renta de la nave, los fletes internos, y servicios locales. Tus ingresos y tus costos están en monedas distintas. Por tanto, cuando el tipo de cambio se mueve, tu margen se mueve sin que hayas vendido una unidad más ni contratado a una persona más.

El peso cerró julio en 17.32 por dólar, según el cierre oficial de Banxico, con una apreciación de 3.84 por ciento en lo que va del año. ¿Cuál es el efecto directo en el estado de resultados? Por ejemplo, si vendes un producto en 100 dólares, con el dólar a 18.01, que fue en donde cerró 2025, recibías 1,801 pesos. Con el dólar a 17.32 recibes 1,732. Es decir, 69 pesos menos por unidad.

El golpe es mayor que esos 69 pesos, porque tu nómina no se quedó estática. La nómina creció con la inflación y con los aumentos al salario mínimo. Por tanto, el deterioro real del margen es la suma de las dos cosas: cobras menos y pagas más, al mismo tiempo.

Kapital, Monex y HSBC esperan que el dólar cierre 2026 entre 17.75 y 17.88 pesos. Es decir, el consenso apunta a una depreciación moderada en lo que resta del año. Por tanto, si estás pensando en dejar tesorería en pesos porque la tasa mexicana paga 6.50 por ciento contra 3.50 a 3.75 por ciento en Estados Unidos, el resultado no es esa resta. A la ventaja de tasa hay que restarle la depreciación esperada, y desde 17.32 esa depreciación elimina la ventaja completa.

Sin embargo, el peso fuerte no es malo. Depende cuánto de tu costo es importado.

Bajo el programa IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación), las maquiladoras importan materiales libres de arancel, siempre y cuando sean instrumentalizados para la exportación. Sin embargo, conviene separar dos cosas que suelen confundirse. IMMEX es un beneficio arancelario y aduanero: te ahorra el impuesto de importación y el IVA. Es decir, no cambia la moneda en la que compras. Lo que importa para el tipo de cambio es otra cosa: que esos insumos se pagan en dólares. Por tanto, una empresa sin IMMEX tiene exactamente la misma exposición cambiaria en ese insumo, solo que además paga arancel.  

Ahora bien, la intuición aquí engaña. Uno diría que si cobras en dólares y compras en dólares, el peso fuerte se compensa. Sin embargo, no se compensa: se escala. Es decir, tu margen medido en dólares queda idéntico, pero ese mismo margen vale menos pesos. Y con esos pesos es con los que pagas la nómina, la luz, la renta y los fletes, que no bajaron. Por ejemplo, supongamos una empresa que factura 100 dólares, paga 60 dólares de insumos importados y 500 pesos de costos locales. Con el dólar a 18.01, el margen en dólares es de 40, que equivalen a 720 pesos. Al restar los 500 pesos de costos locales, la utilidad es de 220 pesos. Con el dólar a 17.32, el margen en dólares sigue siendo 40, pero ahora equivalen a 693 pesos. Al restar los mismos 500 pesos, la utilidad es de 193 pesos.

Es decir, una apreciación de 3.8 por ciento produjo una caída de 12 por ciento en la utilidad. Por tanto, el efecto no se compensa: se amplifica. Y se amplifica precisamente por el bloque de costos en pesos, que no se mueve cuando el tipo de cambio se mueve. Por tanto, el efecto neto depende de un factor: qué fracción de tu costo total está denominada en pesos.

Para contenido nacional bajo (ensamble electrónico, arneses, dispositivos médicos de importación intensiva, por ejemplo): cobras en dólares y compras casi todo en dólares. Es decir, el bloque de costos en pesos es chico, y por tanto la amplificación es mínima. El efecto negativo del peso fuerte es moderado, y se concentra en nómina, energía y fletes internos. Por otro lado, para el contenido nacional alto (autopartes con proveeduría local, alimentos procesados, muebles, acero transformado, por ejemplo): tus ingresos en dólares valen menos pesos, y la mayor parte de tus costos está en pesos. Es decir, más se amplifica la caída. El efecto negativo del peso fuerte termina siendo alto.

¿Qué debo saber?

Si no sabes qué porcentaje de tu costo total está denominado en pesos, no puedes saber si el peso fuerte te ayuda o te perjudica. Es decir, ese número, y no el tipo de cambio ni la tasa de Banxico, es el que decide tu caso.

2 puntos clave para la conversación:

Uno. Banxico cerró el ciclo de recortes. Dos juntas consecutivas en 6.50 por ciento ponen fin a quince recortes iniciados en marzo de 2024, cuando la tasa estaba en 11.25. El nivel actual es el más bajo desde marzo de 2022.

Dos. Comprar insumos en dólares no compensa el efecto: lo amplifica. El margen en dólares queda idéntico, pero vale menos pesos, y con esos pesos se cubren nómina, luz, renta y fletes, que no bajaron. En el ejemplo, una apreciación de 3.8 por ciento produce una caída de 12 por ciento en la utilidad. El contenido nacional alto absorbe el golpe completo; el bajo apenas lo resiente.

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